sábado, 6 de agosto de 2022

6 agosto: hacia Bari



 Ya nos hemos despedido de Nápoles y aunque dudaba de si contar el episodio de anoche, creo que mejor lo vamos a comentar para que sirva de información. Anoche Juan nos dejó en casa después de cenar y tomar una copita juntos y se fue a dar una vuelta y a tomarse algo, a conocer gente y a pasar un buen rato. La zona centro donde vivimos, en el centro histórico, es una zona muy animada, llena de gente, llena de sitios de copas, de pizzerías y con mucha vida. Cuando Juan volvía hacia casa, como iba solo, y mirando al móvil, un negrito se le acercó después de seguirle un rato por la calle y le intento quitar el móvil amenazándole con una botella rota. Era justo en el portal de casa, yo estaba en la cocina escribiendo el blog y oí un grito y el ruido de cristales en el suelo, mucha algarabía en la calle, la gente asomada a los balcones, pero como todo quedó en nada, cerré la ventana y seguí escribiendo. Al cabo de un rato me avisó Juan de que volvía a casa y que no había ido muy bien, subió súper agobiado y me contó todo el episodio, el grito había sido suyo y había salido corriendo con un desesperado a la calle donde hay mucha gente! Estuvo hablando con unos italianos contándoles el episodio y muy amablemente le acompañaron a casa. El centro de Nápoles, a pesar de lo caótico que es, nueve ninguna sensación de inseguridad, más bien al contrario, pero hay gente para todo y le contaron a Juan que desde la pandemia hay gente un poco lumpen que fichan posibles víctimas de robo. En fin, que hay que ir en grupo, y que el centro no es peligroso si no vas solo, es más, está lleno de turistas y gente joven y es muy divertido!! 

Y como no hay dos sin tres, o todas las cosas pueden ir peor, resulta que hoy al devolver la moto, me colé por una calle peatonal Y al esquivar a una señora, se me cayó  la moto, simplemente. No me hice nada por supuesto porque estaba prácticamente parada y dos macarras me ayudaron a levantar la moto que no sufrió daño ninguno, así que fue una chorrada pero después de tanta agitación, ya era hora de salir de allí y cambiar de aires!! , Por cierto, también nos hemos ido de Nápoles porque ayer finalmente hice una evaluación negativa en el sitio de la pizza, ese que os conté que era camorrista. Me he ido corriendo antes de que me reconozca con mi foto de Google, pero es que la gente tiene que saber que tiene muy mal carácter y que tardan muchísimo en servir!! Por cierto que no soy la única que lo piensa, leí alguna otra crítica negativa por la misma razón, así que estoy haciendo una labor positiva para la humanidad, no sé si el camorrista estará de acuerdo… 😂

Superado el patatús, nos fuimos al aeropuerto a recoger el coche que teníamos reservado, aunque normalmente se tarda muchísimo en arreglar el papeleo, a las 12 ya estábamos camino de Basílicata, exactamente hacia Matera, y que resultó ser una enorme sorpresa!!! La guía hablaba de Matera como una ciudad en piedra preciosa sorprendente, llena de subidas y bajadas y de cuevas, donde antiguamente la gente vivía en situaciones más que miserables, ocho o nueve en una cueva y con los animales incluidos dentro para darles calor. Esta situación paupérrima duró desde la edad media hasta principios de siglo, en qué los mismos políticos se avergonzaron de la situación y a partir de mediados de siglo XX decidieron cerrar las cuevas y realojar a todas las familias que vivían en ellas. Lo que pasa es que después mucha gente descubrió que renovándolas podían tener mucho encanto y ser estupendas para vivir, incluidos los turistas, y de hecho han rehecho muchísimas de ellas, tambien para hoteles de cinco estrellas. Te imaginas una noche de lujo en una cueva perfectamente habilitada y amueblada? Creo que son una locura!!! Nos dimos un paseo con bastante calor pero entusiasmados, y visitamos dos iglesia excavadas en la roca y que tenían unas pinturas en las paredes preciosas, pero no nos dejaban hacer fotos, una penita. 















Salimos hacia Bari y fue un trayecto breve, paramos en un supermercado para comprar las cosas básicas como café, azúcar, y un poquito de fruta que no tomamos nada. La zona donde vivimos está en la costa y está al ladito del aeropuerto, aunque no oímos ningún ruido. Cogimos este Airbnb para que Jorge pudiera coger el vuelo de vuelta, y ahora tristemente no podemos disfrutar de él porque está dando pedales como un hombre trabajador en Vigo. ;-( Y la casa es un auténtico desastre, es como de los años 70 y no se han molestado en actualizarla lo más mínimo, además huele fatal, no sé si es algún producto de limpieza, o cañería, o que no lavan, pero tenemos abierta la casa de par en par a ver si se ventila y yo me he puesto a fregar un poco con limpiador a ver si deja de apestar!!Y para colmo de males, cuando la cogí, no me di cuenta es que no tenía Wi-Fi, y ahora resulta que lo necesitamos para una entrevista que tiene Juan el lunes por la tarde, así que tiraremos de datos esperemos que funcione. 

Aquí os adelanto algunas fotos de Bari donde hemos ido esta noche a tomar algo, la zona vieja es un casco pequeñito precioso, con piedra blanca y con aspecto de casco medieval lleno de callejones y recovecos con todas las familias y las vecinas sentadas a la fresca y miles de altares de diversos santos. Es una religiosidad tan intensa que parece pagana!! 




Estamos agotados, nos vamos a dormir, mañana descubriremos Bari que parece prometedor. 🥰🥰




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