viernes, 5 de agosto de 2022

Napoles en Moto 🤩





DespuĂ©s del dĂ­a de ayer en Pompeya, la verdad es que tengo que admitir que el calor y el agotamiento nos pasĂł factura a los tres, tambiĂ©n a la incansable lituana Vaida que parece que tiene una baterĂ­a de litio en el interior, inagotable!!! Y lo malo es eso, que cada dĂ­a estás un poco más cansado, nos hacen falta unas vacaciones de las vacaciones!!! Es odioso decir esto, lo sĂ©. 

Anoche vino Juan, llego con algo de retraso y al pobre no le dimos una bienvenida tan estupenda como se merecĂ­a, estábamos exhaustos y con ganas de dormir, nada más. AĂşn asĂ­ estuvimos un ratito de charla y le dimos una cerveza mientras nosotros le dábamos al licor lituano de 50 graditos! Aunque le bienvenida a lo mejor no fue tan espectacular, creo q pensar en pasear todo el dĂ­a de hoy por Nápoles en moto hizo su efecto y se quedĂł encantado. Y vaya si le ha gustado!!! En Nápoles no hay más que millones de motos…, me gustarĂ­a saber realmente cuántas hay!!!! Muchas más motos que coches, estoy segura.






Bueno, ahora va el episodio moto: como ya contamos, no habĂ­a motos para alquilar el dĂ­a que llegamos asĂ­ que reservamos dos para hoy, pensando precisamente en Juan. Vaida se fue hoy al mediodĂ­a asĂ­ que le dio tiempo a un paseito. La cosa es que recogimos las motos y nos vinimos a casa a buscar a Vaida y a Juan, nos subimos los cuatro en las motos y allá nos fuimos a enseñarle Nápoles a Juan. Para empezar, hemos contravenido cualquier regla de tráfico, todas, nos hemos metido por prohibidas, por peatonales, nos hemos saltado algĂşn semáforo y en fin, hemos hecho exactamente lo que hace un napolitano. Ni más, ni menos. Cuando subĂ­amos al castillo de san Telmo para disfrutar nuevamente de las vistas, la moto que llevaba yo con Vaida empezĂł a hacer un ruido extraño y yo notaba cĂłmo cada vez tenĂ­a menos sitio en la moto, la carcasa delantera, el cristal ese horrible, cada vez me chocaba mas con el casco (si, hemos sido napolitanos legales y hemos llevado casco todo el dĂ­a), y cada vez Vaida se estrujaba más contra mi, y no era el bolso, es que no cabĂ­amos, porque claro, la parte del manillar cada vez se vencĂ­a más hacia mĂ­. Y subiendo una cuesta bastante empinada llena de sampietrini y más baches, ya me agobiĂ© mucho y decidĂ­ parar. Los chicos iban por delante y no nos vieron, pero sĂ­ tuvimos mucha suerte porque detrás de mĂ­ venĂ­a un tal Carlo en una moto y además con perro. El tĂ­o fue encantador y como nos vio en apuros, decidiĂł parar y ayudarnos. Se quedĂł flipando cuando vio que era que el eje de la moto se habĂ­a partido y se estaba plegando como un autĂ©ntico sandwich!!!  Por supuesto Ă­bamos a dos por hora porque yo estaba muy extrañada del comportamiento de la moto. El tĂ­o sacĂł el telĂ©fono suyo y llamĂł por telĂ©fono a la tienda de alquiler de motos y les contĂł con autĂ©ntico horror que no nos habĂ­amos matado de milagro, que esta moto no tenĂ­a remedio y que era una suerte que estuviĂ©ramos perfectamente bien. Oh Madonna, decĂ­a con muchas otras cosas más que no entendĂ­ (napolitano?), y movĂ­a las manos incansablemente! A los tres minutos apareciĂł el tĂ­o de la tienda y cuando vio la moto, vamos, se hacĂ­a cruces, me preguntĂł 40 veces si estábamos bien y si nos habĂ­amos comido algĂşn bache muy serio, pero yo con Vaida detrás intentaba ser lo más suave posible para que no se asustara, asĂ­ que iba bastante cautelosa. Total, que el tĂ­o de la tienda nos dio su moto y el se llevĂł andando por supuesto, la otra hacia el taller o al cementerio de motos, eso no lo sĂ©. Gracias a dios a partir de ese momento, que fueron solo cinco minutos gracias a este encantador Carlo, seguimos con la moto y hemos disfrutado muchĂ­simo todo el dĂ­a!!! 

QuĂ© locura de conducciĂłn!!!  Es muy divertido si observas previamente cĂłmo se comportan estos bárbaros: siempre con prisa, sin enfadarse pero rápido, te pitan enseguida que se pone verde, no te da tiempo ni a mirar, rápido rápido, eso de que ”qui va Piano va lontano” no va con los napolitanos, y sin haberlo buscado, me ha salido un pareado. El paso de cebra es pura coincidencia, son rayas pintadas en el suelo y uno cruza donde quiere y cuando quiere sabiendo que se está jugando la vida, es un juego psicolĂłgico entre conductor y peatĂłn, si te lanzas tienes más posibilidades de cruzar que si te quedas esperando a que te vean y paren. Las calles prohibidas no existen, la señal de prohibido será para los coches pero ni motos, ni patinetes, ni bicicletas respetan ni una de ellas, y menos mal, porque circular en el centro histĂłrico de Nápoles es una autĂ©ntica locura y no llegas jamás si no te saltas una o más de las señales de tráfico que te encuentras. Si un napolitano va a Madrid, o en general a España, se muere del aburrimiento. QuĂ© pensarán de nosotros en este sentido? Que somos sĂşper europeos, supongo; esto es mucho más parecido a España hace 30 o 40 años de lo que jamás me hubiera imaginado. Y Juan, que odia las scooters y es sĂşper cuidadoso con la conducciĂłn y con las señales y normas de tráfico, hoy se ha dado la vuelta como un calcetĂ­n, ha hecho de napolitano como si viviera aquĂ­ mismo!!! 

Las calles de Nápoles son muy sucias, llenas de pintadas absolutamente todas, da igual lo importante que sea el edificio, está todo siempre cubierto de pintadas, las basuras están por todas partes y los contenedores rebosan como que hace 20 dĂ­as que no se recoge la basura, y luego, sobre todo en la zona centro, hay esquelas tamaño gigantesco en toda la calle, ya sea porque alguien acaba de morir o por quĂ© es el aniversario, están por todas partes. Con lo que le gusta a Pili mirar las esquelas del ABC, aquĂ­ se podrĂ­a pasar el dĂ­a entero dando paseos por Nápoles…supongo que los muertos se anuncian por barrios, en fin, quĂ© macabro todo. Con todos estos detalles, la ciudad de Nápoles parece un autĂ©ntico desastre, pero es una ciudad que tiene un encanto innegable y es fascinante en todos los aspectos. Prueba de ello es que está absolutamente llena de turistas y que hoy sin ir más lejos hemos visto dos cruceros que son como dos ciudades flotantes que han desembarcado en Nápoles!! 


 









No se si he dicho que hace mucho calor? Pues sĂ­, y muchĂ­sima humedad, no tengo hambre, ni Juan tampoco, solo queremos beber a todas horas y tomar Spritz aperol, eso siempre entra bien. De todas formas hoy hemos tomado uno de los helados más ricos que he tomado en toda mi vida, es una cadena que hay en varios sitios de Nápoles y que se llama Mennella, de verdad que espectaculares! Y de la comida en general, comento que las pizzas son todas espectacularmente buenas, de una masa sĂşper delicada y nada pesada, muy buenas de verdad, y la más tĂ­pica de aquĂ­ se llama pizza frita, creo que ya lo habĂ­a comentado. Pues la pizza frita, lo siento mucho pero a mĂ­ no me gusta nada, es muy pesada y no hace ninguna falta freĂ­r un invento tan inteligente. TambiĂ©n las fritattinas son riquĂ­simas aunque digo lo mismo, no hay necesidad de freĂ­r lo que ya estaba bueno originalmente. Esto, las fritattinas son unas bolas rebozadas y fritas de pasta con cosas y siempre con queso, suena fatal, verdad? Pues no, tienes que tomarlo en pequeñas cantidades porque es muy pesado pero están deliciosas, tengo que admitir que me encantan, a diferencia de la pizza frita. Con el marido de la catedrática tuve una pequeña discusiĂłn con este tema, el defendĂ­a la pizza frita y a mĂ­ me parece un desastre y desde luego no fue capaz de convencerme, dice que la hay buenĂ­sima y que a Ă©l le encanta desayunar eso despuĂ©s de hacer ejercicio, hay gente para todo… Realmente tanto la pizza frita como la fritattina son formas de reaprovechar los restos del dĂ­a anterior, una especie de “ropa vieja” que tenemos en España, y yo lo respeto, pero no me gusta. Con el tomate tan rico que tienen por aquĂ­, con la mozzarella, las berenjenas tan deliciosas, y tantas otras verduras riquĂ­simas, por quĂ© se empeñan siempre en freĂ­rlo todo? Este es segĂşn Pedro el teorema de Betty nĂşmero 1 y nadie ha sido capaz de explicármelo, ni siquiera el listĂ­simo abogado marido de la catedrática. En cualquier caso, aquĂ­ se come muy bien, y muy barato, asĂ­ que es un problema que no tienes si viajas a Nápoles o en general del sur de Italia. El vino blanco que estamos  tomando estos dĂ­as se llama Falanghina, Es un vino blanco seco de la zona de Nápoles y está delicioso, aunque aquĂ­ no entienden que hay que poner el vino blanco muy fresquito, muy frĂ­o! 
Bueno, me voy a dormir, mañana devolvemos las motos y alquilamos el coche para irnos a la zona oriental, Puglia, aunque previamente queremos visitar Matera que creo que es una locura, ya os contaré. Besos
A qué hacemos buena pareja? Mejor que estos dos horteras en plena calle cutre




Y en el último paseo de la tarde con la moto, hemos estado en lo equivalente al paseo marítimo fascinados con las vistas, mirad qué maravilla!!!





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