Anoche cenamos en un pueblito al lado de casa, Sancto Spirito, seguimos las indicaciones de la guía y de trip advisor para una cenita ligera y local: una Pucciaria, un sitio donde además de pizzas, te sirven Puccia. Es una especie de bocata con pan de pizza, riquísimo aunque pesado. Lo tomamos con pulpo a la brasa y tomate, mozarela y pesto, mortal! Cenamos fuera en una mesa frente al puerto, muy agradable, y los de la mesa de al lado se pusieron a hablar con nosotros de la gastronomía local, de lo que estaban cenando ellos, lo que nos aconsejaban y lo mejor de la zona. Fueron realmente encantadores pero no se sentía la suficiente confianza como para hablar de la mafia, otra oportunidad perdida. Mientras cenábamos, Juan seguía con la mirada a las muchas motos que pasaban a nuestro lado, y a alguna otra parada, en este caso, a tres motos paradas con sus dueños al lado. No lo puede evitar: se levantó y se puso a charlar con ellos dios sabe en qué idioma, y lo mejor es que después de cenar, volvimos a casa, cogió el coche y se fue otra vez con los moteros, volvió a las 2 horas encantado y un poquito más desahogado de su vida actual sin moto. Motoadicto.
Hoy nos hemos levantado a eso de las 9, notamos que arrastramos un cansancio considerable después de tantos días de luchar contra este horrible calor. Sigo sin colador y lo paso muy mal por la mañana soplándole a la leche para que se vaya la nata, aún así desayunamos como todos los días en la terraza, la verdad es que eso es muy placentero. Ah por cierto, creemos que Juan ha dado con el origen de la peste en la casa: y me ha dado un susto de muerte!! Me hizo mirar a la pared y yo no veía nada hasta que me fijé y advertí una imagen grabada en bajorrelieve, casi no se veía pero cuando la vi casi me da un infarto!!! Debía de ser el padre o el abuelo del dueño; en vez de poner una foto normal en la pared, le hicieron un bajorrelieve. A lo mejor lo enterraron ahí…lo veis???
Salimos hacia Alberobello que está a una hora más o menos y por el camino podíamos ver que el feísmo de las afueras y de los pueblos de esta zona es considerable, hay cultivos bajo plástico y zonas semi industriales muy poco atractivas. Cuando nos íbamos acercando a Alberobello, veíamos en el campo unas construcciones aisladas de tres o cuatro Trulli, que son como pequeñas casitas de campesinos, cilíndricas y encaladas, de bloques de piedra, muy antiguas, del siglo XV y posterior y con tejados cónicos a modo de capirotes que terminan en decoraciones distintas de bolas o estrellas también de piedra. En fin, cuando llegamos había todos los turistas que no había en Bari, nacionales y extranjeros, una plaga!!
En Alberobello había un festival Gourmet y allí probamos los Panzerotti que son como empanadillas deliciosas con mozarela y tomate, riquísimo y con eso y una cocacola, seguimos camino entre hordas de turistas hacia el coche y nuestro nuevo destino: Monopoli y Polignano a Mare.
Siguiendo en la costa de Bari hacia abajo, hay dos localidades muy especiales y muy turísticas, verdaderamente bonitas, son las dos costeras, colocadas sobre acantilados, de época medieval, y las dos con fortaleza e iglesia preciosas. Monopoli tiene un puerto pesquero al lado de un palacio de tipo veneciano que es una maravilla, luego te adentras en la ciudad a lo largo de callejuelas pequeñas muy luminosas con casitas blancas muy decoradas pero eso si, llenas de turistas!!! Teníamos poco tiempo así que después de un paseo breve, nos hicimos unas fotos, visitamos la iglesia románica de Santa Maria de Amalfi y la cripta, y nos fuimos.
Y teníamos poco tiempo porque a las 5:30 teníamos que estar en casa para que Juan tuviera su entrevista de trabajo, así qué llegamos 20 minutos después a Polignano a Mare. De este sitio yo había leído muchas cosas y había visto muchas fotos, sobre todo una en particular que me parecía casi inverosímil, por eso tenía tanto interés en conocer este pueblito. Cuando llegamos, nos costó mucho aparcar y todavía teníamos que llegar hasta el acantilado, en la otra punta. Realmente es que hay varios balcones para poder ver unos bestiales acantilados sobre los que está enclavado el pueblito, es impresionante la belleza de estas rocas sobre el mar, y me sorprende cómo se construyó un pueblo en el borde, lo malo como siempre es que está infestado de turistas, y encima nosotros también añadimos al número. Nos dimos un paseíto por las callejuelas que bordean el acantilado haciendo fotos y cruzándonos con miles de personas, aún así el sitio es espectacular, preciosísimo y entiendo que haya tantos turistas, sobre todo gente joven y bares fantásticos donde se adivinan unas noches locas y divertidas!! Aviso a navegantes.

Esta noche nos hemos despedido de Bari cenando en el centro. Cuando íbamos hacia el restaurante (de hecho probamos con varios y hasta el quinto no conseguimos una mesa, qué burrada de gente había en todas partes!), aparcamos el coche en el paseo marítimo, Lungomare, y fuimos andando hacia el centro. A lo largo del paseo había miles de grupos de gente normal y corriente, gente de pueblo con sus miles de sillas y mesas que se habían venido a echar la tarde o a cenar con sus cosas en el paseo marítimo disfrutando de la brisa marina. Mientras tanto nos fijamos en que había una eterna segunda fila de coches a lo largo del paseo marítimo, que no es otra cosa que los coches de todas estas personas que venían aquí a pasar la noche. Cuando volvíamos del restaurante todavía había muchos que seguían con la tertulia y con sus sillas de plástico en el paseo marítimo. Absolutamente genial!!!



































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