martes, 9 de agosto de 2022

9 agosto. Taranto y Lecce

 Me ha escrito Ignazio que es el dueño de la casa de Bari y me ha contado que ya han encontrado el cadáver, detrás de la nevera. Hay que ver qué mala suerte hemos tenido, aunque había otro problema igualmente importante, la precariedad, la falta de utensilios normales en la cocina, hoy día estamos todos acostumbradisimos a tener microondas, colador, cuchillo del pan, tostador e incluso un cazo con mango, cosas básicas que en esta casa no existían. Tenemos que pensar muy cuidadosamente cómo hacer la evaluación sin herirle demasiado en su dignidad.


 Nuestra maloliente casita en Bari

Hemos hecho una parada algo desviada pero con toda la intención en Taranto, tenemos todo el día para llegar a Lecce y las distancias no son tremendas, así que nos hemos venido a conocer un poco de Taranto, una ciudad bastante más bonita de lo que me imaginaba, casas buenas, calles y avenidas perpendiculares y bastante limpias, buenas tiendas… mientras damos un paseo Juan y yo, intentamos buscar el pantalón de la selección italiana que quiere, Pedro se ha escapado al museo arqueológico, dice que es buenísimo y muy interesante, y no me extraña porque esta ciudad fue muy importante en la magna Grecia. El casco antiguo es una islita pequeña que conecta el Mediterráneo con el mar Piccolo, una bahía casi cerrada hacia dentro, tiene un castillo precioso que construyó el rey aragonés Fernando que le da un aspecto muy medieval de fortaleza. El paseo marítimo es precioso, rodeado por árboles, palmeras, unos bancos muy bonitos y una balaustrada muy adornada también hacia el mar, pero lo que se ve desde aquí es mayormente barcos de carga y el puerto industrial, está claro que este es un puerto mercantil y bastante grande. Y el Taranto antico… que decepción!!! Preciosísimo pero totalmente abandonado, hasta unos límites increíbles, está medio en ruinas, de hecho hay poquísima colada colgando de los balcones, que tristeza!! 











Nos recordaba a el frente de casas que da al Malecón de La Habana, sin negritos, sin ritmazo latino y sin el mar Caribe azotando y salpicando el paseo.






El Duomo de Taranto es la iglesia de San Cataldo, un  monje irlandés del siglo VII que cuando iba peregrinando a tierra Santa, tuvo una visión de recalar en Taranto para evangelizar esta tierra y llegó a ser obispo de Taranto. Es el mismo nombre irlandés de Cathal, sobrino de Denise. 

Después de Taranto, nos fuimos a Bríndisi (segunda vez que piso esta ciudad, la primera fue volviendo de Grecia en barco con Kinma), más que hacer turismo en si, queríamos ver una fuente enorme erigida en 1940 a mayor gloria del Duce, con un águila imperial enorme y una inscripción dedicada al rey Victorio Emmanuel y al Duce celebrando 18 años de la renovación de Italia por el fascismo. En la guía se decía que había muchas pintadas que hacían justicia a la fuente, es decir, que la criticaban, pero debe de ser que las limpiaron todas porque no quedaba ninguna. Eso si, el monumento está perfecto,  limpísimo e iluminado por la noche; eso que dicen algunos de que solo en España no nos atrevemos a eliminar los restos del fascismo es una burda mentira: Italia está llena de placas, letreros, monumentos en donde aparece Mussolini.



La Plaza del Duomo de Bríndisi 


Columna Romana que inicialmente se pensaba era el final de la Vía Apia aunque luego se demostró que era del siglo II o III d.C, de Imponente capitel. 


Nos vamos a Lecce, nuestra última parada de nómadas. 

……

 Lecce es una maravilla, no me imaginaba que me iba a gustar tanto, qué ciudad más espectacular, con un Centro antiguo impresionante, no paro de mirar a todas las casas y quieres hacer mil fotos… hasta que nos fuimos a cenar y nos bajamos una botella de vino de Salento y luego de postre dos split Aperol…, muy cansados, hasta mañana !! 🥰🥰



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